Guillermina Victoria |
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Crítica Guillermina Victoria, manos y brazos, que tejen y construyen momentos Por otra parte se interesa por la figura de la mujer, en muchas ocasiones mostrándola desnuda, como icono de lo que quiere representar, más allá de lo que es, como motor, actriz de sí misma, punto de enfoque de situaciones en el sentido de estar conectada a un plano de la realidad que, partiendo de lo material se emociona y transgrede a través de los sentidos. Busca la percepción del detalle, encuadrándolo en las delicadas manos de mujer que son manos de artista, manos de santo, que representan, a título alegórico, la fuerza y la determinación de quien se sabe poseedor del secreto del dominio de las emociones. En su obra predomina el dibujo, marcando el detalle, insertando el color para dar mayor realce a determinados estadios del alma. Su creación es contemporánea, busca el discurso personal, se interesa por la fuerza del sueño, asentándose en lo alegórico, en el sentido de ir más allá de la realidad, para abarcar aspectos de la existencia que se hallan en diferentes mundos a la vez, influyéndonos en la cotidianeidad por una causa o causas de sobra conocidas. Es una creadora que narra situaciones, que se conecta con realidades y sueños, buceando a través de la memoria, para instalarse entre los anhelos, los deseos, las realidades pasadas y el aquí y ahora.
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